Una hidratación adecuada de la piel es un hábito saludable que no sólo nos proporciona un buen aspecto, también previene las alteraciones cutáneas que contribuyen a la perdida de agua y la deshidratación de este gran órgano. Estos son unos consejos para tener una piel sana e hidratada.

Uno de los trastornos mas frecuentes es la dermatitis atópica, una enfermedad inflamatoria que afecta a la epidermis y a la dermis, causada por la falta de capacidad del organismo para guardar la humedad en las primeras capas de la piel.

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Para estos tipos de piel, es muy importante incluir productos naturales que aporten hidratación profunda y además contengan principios regenerantes  para su reparación natural, de esta forma pueden contrarrestar los daños causados por la sequedad y el rascado continuo, con la consiguiente aparición de inflamación e irritación cutánea.

Diversas sustancias de origen vegetal ( Aceite de oliva, Jojoba, Manteca de Karité…) son sumamente beneficiosas al contener ácidos grasos esenciales que atraviesan fácilmente la barrera cutánea y participan en la flexibilidad y elasticidad de la piel, con lo que contribuyen a restaurar la capa lipídica alterada en las pieles atópicas y reducir la pérdida de agua.

Tanto si tienes algún problema en la piel o simplemente quieres mantenerla en las mejores condiciones, es muy importante elegir cosméticos naturales para la higiene diaria, libres de sustancias químicas irritantes y aditivos alérgenos que aumentan el daño de la barrera cutánea.

Otro factor , que influye en la aparición de diversos trastornos dérmicos es el estrés. La piel es muy  vulnerable a las alteraciones emocionales, es más, prueba de ello, es que exteriorizamos nuestro estado emocional por la piel: nos sonrojamos, palidecemos, nuestro pelo se eriza y emanamos olor ( feromonas ).

En mi práctica clínica, he visto muchos casos donde las alteraciones en la piel guardan mucha relación con los conflictos de separación, tanto en niños como en adultos. Los vínculos con nuestras figuras de protección son tan fuertes que permanecen a nivel inconsciente, manifestándose en forma de eccemas u otras irritaciones cutáneas ante situaciones de pérdida, abandono, rechazo o una simple separación temporal, como es el comienzo de la guardería de muchos bebés. Para estos casos, además de los cuidados antes mencionados, la homeopatía y las flores de Bach son de gran ayuda.

 

FOTO-1[1]Indispensables para el cuidado de la piel:

Manteca de Karité ( Butyrospermum Parkii) destaca por su duradero e intenso poder hidratante, tanto en la piel del rostro como en el cuerpo. Su rica composición en ácidos grasos insaturados entre los que destaca el oleico, linolénico , linoleico y palmítico, proporciona un poder nutritivo ideal para la sequedad, irritaciones, dermatitis, grietas y eccemas. También se puede aplicar como mascarilla capilar para hidratar y suavizar el pelo.

Aceite de Jojoba ( Simmondsia chinensis seed oil). Contiene un alto porcentaje de ceramidas, un tipo de lípidos que se encuentran también en nuestro organismo y son imprescindibles para la salud de la piel, aportando elasticidad de los tejidos y favoreciendo la hidratación. Además, la Jojoba contiene vitamina E que es antioxidante y previene el envejecimiento prematuro de la piel.

Aceite de Argán ( Argania Espinosa seed oil) tiene la más alta concentración de ácidos grasos esenciales en asociación natural y un gran poder antioxidante ( contiene el doble de vitamina E que el aceite de Oliva), cualidades notables para evitar el envejecimiento prematuro de la piel. Estos ácidos grasos insaturados son nutrientes vitales involucrados en la regeneración de los tejidos y la protección frente a la sequedad. También destaca sus propiedades bactericidas y fungicidas que ayudan a combatir las bacterias causantes de eccemas, acné y otras afecciones cutáneas.

Aceite de Rosa Mosqueta ( Rosa Moschata seed oil) Es muy rico en ácidos grasos esenciales poliinsaturados, linoleico (Omega 6) linolénico (Omega 3) y Oleico (Omega 9). Este tipo de ácidos grasos son muy nutritivos para la piel y están directamente relacionados con la regeneración de los tejidos. Se trata de un aceite que previene la aparición de arrugas y estrías ( indicado durante el embarazo o dietas de adelgazamiento rápido ). También ayuda a reducir las cicatrices y marcas de acné.

Aceite de Caléndula ( Calendula Officinalis) Indicado para diferentes afecciones de la piel por sus propiedades antiinflamatorias, antisépticas, cicatrizantes y calmantes. Es especialmente útil para pieles sensibles como la de los bebés o personas que sufren de irritaciones constantes.

Aceite de Árbol de Té ( Melaleuca Alternifolia) Es especialmente útil en los trastornos cutáneos que presentan pequeñas fisuras y erosiones provocadas por el rascado intenso, ya que, estas lesiones permiten la entrada de antígenos o alérgenos, con la consiguiente inflamación cutánea. Tiene diferentes propiedades; antifúngicas, antivíricas, antimicóticas, antisépticas y cicatrizantes. Se puede aplicar añadiendo unas gotas a nuestros productos de higiene dependiendo de las necesidades personales.

La piel agradecerá tus cuidados.

Yolanda Castro

Naturópata colegiada nº 2878.