Son muchas las consultas que recibo en estos días respecto a todo tipo de dermatitis que empeoran en los meses de invierno. Estas afecciones son la dermatitis atópica, la dermatitis seborreica y la psoriasis, entre otras. Todas ellas tienen una exacerbación con el frío, sobre todo, con el frío seco.

Los tratamiento convencionales a base de corticoides pueden aliviar en parte las molestias derivadas de estos procesos, pero también existen posibilidades de tratamiento dentro de la medicina natural. De estos tratamientos pueden beneficiarse de manera significativa sobre todo los niños, ya que así se evitan los temidos efectos secundarios de los corticoides tópicos (atrofia cutánea y dificultad para la cicatrización).

¿Qué tipo de medidas se pueden adoptar desde la Medicina Natural? Pues puede abarcar varios frentes de actuación:

  1. Retirar durante un tiempo los productos lácteos, sobre todo, la leche de vaca, ayuda enormemente a la buena evolución de este tipo de dermatitis.
  2. Tener en cuenta que las molestias derivadas de estas dermatitis, la más complicada para los niños sería el picor, aparecen después del baño, con el calor de la cama y con el uso de la lana.
  3. Para el baño se pueden utilizar geles o jabones de origen natural, que contengan avena o caléndula. Después del baño se puede utilizar un producto humectante con caléndula junto con una base grasa que ayude a mantener la hidratación de la piel. Yo recomiendo la manteca de karité, ya que su poder hidratante es muy potente y además tiene efecto fotoprotector natural.
  4. En el caso de la aparición de heridas, generalmente por la lesiones de rascado, hay que buscar que el remedio natural cubra también la tendencia a la infección, evitando así el impétigo (sobreinfección bacteriana de lesiones cutáneas). Es interesante encontrar cremas tratantes que en su composición contengan aloe, caléndula y sangre de Drago. (Si alguien quiere recomendaciones de marcas comerciales puede consultarme por correo electrónico a dragrodriguez12@gmail.com).
  5. Saber que esta afección cutánea es una enfermedad crónica q ue cursa en brotes y que necesita un tratamiento de base para reequilibrar el problema fisiológico que hay detrás. Desde el punto de vista terapéutico creo que la homeopatía es la mejor opción, va disminuyendo la frecuencia e intensidad de los brotes hasta que desaparece el problema.

Todo lo anterior citado es mi opinión profesional como médico de la salud. Ahora quiero compartir mi experiencia como madre. Mi hijo mayor comenzó con una dermatitis atópica con 4 meses de vida. Intentar que no se rascara era tarea imposible. Era primordial controlar el picor, ya que tenía todo el cuerpo lleno de heridas y el riesgo de infección era elevado. Puse en práctica todos los consejos que arriba os cuento y la dermatitis desapareció a los 18 meses, nunca más a vuelto a reaparecer. A día de hoy sigo cuidando la alimentación y lavando su ropa con jabones hipoalergénicos, pero son las únicas precauciones que tomo (por otra parte nada difíciles de llevar a cabo)

Espero que toda esta información pueda seros de utilidad. Sólo desearos SALUD PARA TODOS.

 

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Fuente: Dra.Gema Rodríguez.
Para Consultas: dragrodriguez12@gmail.com